En esta aventura vampírica descubrirás un amor inolvidable, trágicos secretos que se abrirán conforme leas, la historia de Emily, una chica que no esperaba ser como es...
Embárcate en una sociedad inmortal, una sociedad donde sólo habita el mal, los vampiros, algún que otro licántropo y varios seres mortales que no esperaban ser comidos por ti...
Una experiencia única que sólo vivirás TÚ, una leyenda que abunda en este pueblo durante miles y miles de años.
Esta lectura atrapará al lector desde el primer capitulo hasta el último...

sábado, 29 de mayo de 2010

Capitulo 2. La sorpresa.

Me quedé pensativa, después de estar cinco minutos esperando a la llamada del timbre, decidí ir por la puerta de atrás, quizás estuviese abierta y pudiera entrar por ahí.
Tuve suerte, efectivamente, estaba abierta, chirriaba al abrirla, ya llevaba muchos años que no se le echa aceite a las bisagras. Una vez dentro, decidí ir a mi habitación y hecharme un rato, descansar un poco, pero al llegar arriba, en mi habitación, encima de la cama, había una carta...
Abrí y leí:
Hola Emily Schwartz, ya te habrás dado cuenta
de que te están pasando cosas extrañas y raras...
Ante todo no le digas nada a nadie, no alarmes,
ten paciencia y calma, como si no hubiese pasado
nada ¿Vale? Sabemos que tienes miedo de todo esto,
pero la vida (o lo que ya no es) es así. Sigue nuestras
indicaciones que te iremos dando en cartas que te
llegarán a diario...

Atentamente, Caroline y Louis Schwartz

Me quedé estupefacta, no reaccionaba, no me lo podía creer, incluso llegué a pellizcarme para saber si no estaba en un sueño. Releeí una y otra vez la carta, parecía contener ''mensajes ocultos'', aun no llegaba a entender que quisieron decir con ''(o lo que ya no es)'.
Mi cabeza le daba vueltas y vueltas pero no conseguí descifrar aquel enigma, si se le podía llamar así...
Revolví una por una cada habitación, miré y registré todas partes, algo debería de darme una pista de por qué mis padres no estaban aquí, corrí muebles, moví alfombras, miré cada centimetro de las paredes, NADA...
Intenté relajarme, pero no podía, no llegaba a reconocer que esto me estuviera pasando a mi, necesitaba aire, asi que, salí fuera...
Anduve por las calles durante horas, aún era de día, aunque ya estaba oscureciendo un poco, de pronto, caí en la cuenta de que mi mejor amiga debería saber todo lo que me estaba pasando, asi que empezé a andar en dirección a su casa, pero recapacité, en la carta decía que no debía de decir nada, y si de todas formas se lo cuento, me tomaría por loca... Di la vuelta...
No sabía adonde ir, ni qué hacer, tampoco es que me vaya a pasar la noche en la calle, pero estaba demasiado histérica como para estar encerrada en mi habitación, asi que me dije a si misma que dentro de media hora estaría en casa, el sol se ponía, empezaba a hacer frío...
Ya me dirigía hacia mi casa cuando pasó un gato negro por delante mía, no es que fuese supersticiosa, pero es que se me quedó mirando con sus pupilas alargadas amarillentas, me miraba como si supiera quien soy, pero todo esto es una tontería, hay que ver las ridiculezes que pienso cuando algo me va mal.
Por fin llegué a mi casa, como no, tuve que entrar por la puerta de atrás, no tenía las llaves de la principal, pero mañana me buscaría algunas. Entré y cerré la puerta con el pequeño cerrojo que había en el interior. Encendí las luces, me puse la tele y me dormí enseguida...
Quien sabe lo que pasaría mañana, aun me quedaba muchas sorpresas por descubrir, muchas cosas de las que aprender, mucho tiempo por estar así... Caí en un profundo sueño...

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